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Tradiciones


Realmente es difícil distinguir entre tradiciones y supersticiones porque, en muchos casos, la línea que las separa es muy delgada, sobre todo en el caso de las bodas.  Aquí podréis encontrar distintas costumbres relativas a las bodas que, podrían considerarse supersticiones y viceversa. La clasificación que hago sólo tiene que ver con mi perspectiva, no es una verdad absoluta.

Esta información, por supuesto, tiene un único afán: que conozcáis más acerca de las bodas y que os divirtáis. Lo que aquí veréis no es dogma, es sólo una forma de hacer y ver las cosas; en última instancia, la decisión sobre qué haréis en la boda es vuestra.

Tradición.

(Del lat. traditĭo, -ōnis).

1. f. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación.

2. f. Noticia de un hecho antiguo transmitida de este modo.

3. f. Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos.

RAE. 22ª Edición.

Petición de mano.

Esta tradición tiene su origen en la petición de permiso a los padres de la novia para comenzar un noviazgo que terminaría con el matrimonio de la pareja. Antiguamente este era un paso que no se podía obviar pero, hoy en día, es una forma de celebrar la próxima boda con familiares y amigos y, en algunos casos, es la excusa perfecta para que se conozcan ambas familias.
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La dote.

Aunque es una costumbre que se sigue en la actualidad en otros países, en España está totalmente en desuso. En la Grecia antigua eran bienes del padre de la novia que pasaban directamente al novio. Ya en Roma, se trataba de bienes del padre que pasaban a la novia como compensación por la herencia que ella ya no recibiría al casarse, de los que ella era la titular, aunque el novio podía ser usufructuario y/o gestor.  Su finalidad era contribuir a los gastos de la nueva familia pero debía restituirlos en caso de divorcio o fallecimiento. Posteriormente, se consideró como el precio que pagaba el padre de la novia al novio, por quitarle el gasto y el problema que suponía una hija en la familia. Tremenda tradición.
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La entrega de la novia.

Antes se consideraba que las hijas eran propiedad del padre y, con la entrega de la novia, transfería la propiedad (qué cosa más tremenda) al futuro marido. Por suerte, hoy en día simboliza la bendición y la aprobación del matrimonio por parte de los padres; una forma de simbolizar que el amor que sienten por la novia, ahora es cosa de dos: del padre y del novio.
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El padrino.

Normalmente era el mejor amigo del novio y solía ser el que le ayudaba a raptar a la novia, cuando había oposición familiar o de otros pretendientes. Su función era la defensor y hombre de confianza. También era el que se aseguraba de que no hubiese novia a la fuga, asegurándose de que llegaba puntualmente a la ceremonia. Actualmente, suele ser el padre de la novia, aunque también pueden ejercerlo hermanos o amigos, para sustituir a la figura paterna.
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La madrina.

La misión inicial de la madrina era escoltar al novio hasta el lugar de celebración de la ceremonia para que no se arrepintiese.  Además de asegurarse de que llegaba puntual a la ceremonia tras la despedida de soltero que, antiguamente se celebraba la noche antes de la boda.
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Las damas de honor.

Son poco frecuentes en España, aunque cada vez se ven más en las bodas por la influencia anglosajona. Su origen está en la antigua Roma, donde la novia y mujeres jóvenes de su confianza se vestían igual que ella para que quien quería raptarlas o asesinarlas (algo frecuente en la época) no supiese cuál de ellas era la novia. También se consideraba que tantas mujeres vestidas igual despistaban a los malos espíritus. También entronca con la costumbre del rito católico de que la novia debe ir acompañada de una o varias niñas menores de 12 años y con relación de consanguinidad (damitas de honor). En cualquier caso, su función es acompañar y ayudar a la novia, tanto con los preparativos como en el desarrollo de la boda.
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Los pajecillos.

Su origen está en la Edad Media. En aquel entonces, se necesitaba mucha ayuda con los vestidos de novia que lucía la realeza, por ello, llevaban a niños y adolescentes de la nobleza para ese fin.
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Las damitas.

Su origen está a caballo entre las damas de honor y en los pajecillos: acompañar y ayudar a la novia.  Si las damitas arrojan flores al paso del cortejo nupcial se considera que atraerán la buena suerte. Según la tradición deben ser niñas menores de 12 años y que tengan relación directa con la novia, de hecho, en ciertas épocas se consideraba un mal presagio para el futuro matrimonio que no hubiese una o varias niñas en la familia de la novia que la acompañasen.
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El vestido de novia de color blanco.

Uno de los más conocidos, como representativo de la pureza, la virginidad y la honradez. Proviene de la costumbre de llegar virgen al matrimonio, y entregarse a su esposo en estado de pureza y virginidad. El blanco en los vestidos de novia lo popularizó la Reina Victoria de Inglaterra cuando contrajo matrimonio con el Príncipe Alberto en 1840; el blanco ya se utilizaba antes en los trajes de boda, aunque ella lo puso de moda entre las clases más pudiente. Posteriormente,  fue llegando a las clases menos acomodadas, aunque tardó en implantarse. Seguro que algunas de vosotras habéis visto fotos de boda de vuestras abuelas o bisabuelas en las que llevaban un práctico y elegante traje chaqueta negro acompañado, eso sí, de flores blancas.
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Velo de la novia.

En sus orígenes tenía un significado de pureza, recato y recogimiento en la novia. También era una forma de protegerla del mal de ojo. Aunque también tenía una función más práctica en una época en la que los matrimonios concertados eran la norma: tapar el rostro de la novia hasta que el matrimonio no estaba ya celebrado, puesto que el novio no conocía a la novia… y quizás habría corrido despavorido si la hubiese visto antes. Hoy en día, suele carecer de significado para la mayoría de las novias y ser un mero adorno. En algunos lugares el velo no es blanco, si no azul, como símbolo de la Virgen María.
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Algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul...

Se trata de una costumbre más extranjera que española, pero que es una de las más encantadoras y que más juego da en la boda. Esta tradición dice que hay que llevar algo viejo, porque es una forma simbolizar la conexión con la vida anterior al matrimonio y que no se desea perder: familia, amigos, costumbres, etc. También dicta que hay que llevar algo nuevo, porque significa la nueva vida que comienza tras la boda. Lo prestado es el símbolo de la felicidad que acompañará a la pareja, porque se suele pedir prestado a alguna mujer (amiga o familia) que se haya casado antes y que tenga un matrimonio afortunado; una forma de “contagiar” esa dicha. Y, por último, llevar algo azul significa fidelidad. Como veis, aunque se trata de una tradición prestada, es hermosa y cargada de significado.
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La tiara.

El motivo por el que las novias llevan tiara en muchas culturas, es el de hacerlas sentirse reinas por un día.
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La liga.

Parece ser que su origen se remonta a la Francia del siglo XIV, en la que los invitados varones corrían detrás de la novia para arrancarle (literalmente, no eran nada caballerosos) la liga, porque el que la conseguía tendrían buena suerte. Esta costumbre fue suavizándose cuando las novias comenzaron a quitarse la liga de forma voluntaria y la Iglesia la censuró por sus connotaciones claramente sexuales, instando a las novias a que tiraran la guirnalda de flores que llevaba en el pelo y que, poco a poco, fue cambiando al ramo de novia.
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Los alfileres de novia.

Esta tradición dice que la novia debe llevar alfileres de cabeza redonda o decorados en su ramo para regalárselo a las amigas solteras. Si estas no los pierden durante período de un año, se cree que se casarán pronto.
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Las arras.

Su origen se sitúa en Oriente, aunque los romanos lo adaptaron e incluyeron en el Derecho Romano. Simbolizan los bienes que se van a compartir durante el matrimonio y, si nos remontamos a la época en las que las mujeres mediante el matrimonio eran “adquiridas”, era la dote y/o el premio que el novio le hacía a la novia por su virginidad, así como la garantía del contrato de matrimonio.
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Alianzas.

La tradición de las alianzas tiene varios capítulos a lo largo de la Historia y, la mezcla de todas ellas, es la que ha traído esta costumbre hasta nuestros días. Desde el antiguo Egipto, donde ya se intercambiaban anillos, pasando por Grecia y Roma, esta costumbre ha ido teniendo distintos significados.  En resumidas cuentas, la alianza de boda al tener una forma circular y ponerse en el dedo anular (que se creía que era el único con una vena directa al corazón), simboliza la unidad del matrimonio y su amor eterno, al no tener ni principio ni fin. También significa la fidelidad y el compromiso, perfeccionado por este símbolo material.
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El beso de los novios.

Esta tradición simboliza la mezcla de los alientos y las almas de los novios, para que el amor de dos que se convierte en uno sólo. También se dice que es la muestra de la consumación del matrimonio, que antiguamente era algo más intensa: una o varias personas por parte de ambas familias estaban presentes durante la noche de bodas para acreditar que el matrimonio se había consumado. Increíble, pero cierto.
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La alfombra roja.

En la Iglesia se suele colocar una alfombra roja en el pasillo hasta el altar, su origen es una muestra de respeto y homenaje hacia los novios. Ya en la Grecia y Roma antiguas se mencionan alfombra roja para que las pisen quienes más honor y consideración merecen. Posteriormente, fue el símbolo de la realeza, porque el rojo (púrpura) era un color muy difícil de conseguir y al que sólo tenían acceso los reyes.  Es decir, los novios son los reyes, aunque sea solamente ese día.
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Coche nupcial arrastrando latas.

Probablemente esta tradición tenga que ver con la creencia de que el ruido ahuyenta a los malos espíritus. Aunque hay quien dice que esta costumbre procede de la estirpe de los Tudor. Por lo que parece, los invitados lanzaban zapatos a la pareja de recién casados cuando se marchaban y se consideraba un augurio de buena suerte el que alcanzase al carruaje nupcial. Curioso origen, desde luego.
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Llevar huevos a las Clarisas.

En determinados sitios de España existe la tradición de que si se llevan huevos a las Clarisas el día de la boda no lloverá. Su origen incierto, parece que significa el nacimiento (huevo), la primavera (pascua) y el rechazo de la desgracia (el huevo se utiliza en muchos rituales para alejar la mala suerte).
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El ramo de novia

Ya en el antiguo Egipto las novias llevaban hierbas aromáticas y flores para ahuyentar a los malos espíritus. Posteriormente, en la época de las cruzadas, los guerreros vieron que las novias sarracenas llevaban un ramo de flores como complemento cuando se casaban e importaron la costumbre. Algo muy necesario en aquella época en la que los baños en Europa no eran frecuentes. Las novias con posibles se bañaban un par de veces al año y, las campesinas, ni siquiera lo hacían, así que os podéis imaginar el olor corporal de las novias con los primeros calores (se solían casar para finales de junio y principios de julio). El ramo tenía la función principal de enmascarar los malos olores, aunque también se le otorgó el significado de pureza y virginidad. Poco a poco, según la higiene fue mejorando, pasó a ser un complemento y un reflejo de la inocencia de la novia.
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Lanzar el ramo.

Su origen es incierto, pero la tradición en algunos lugares es que la novia lance el ramo entre las amigas y chicas "casaderas". Quien lo atrapa, según esta costumbre, será la próxima en casarse. La finalidad es que la novia comparta su felicidad con el resto de las mujeres en edad de contraer matrimonio. Actualmente, cada vez se lanza menos el ramo y se opta por regalar el ramo directamente a la mejor amiga o por encargar uno especial para ella, conservando el propio.  También se está convirtiendo en habitual encargar varias réplicas del ramo de la novia para regalar a las mejores amigas o a las damas de honor. Por cierto, parece ser que la novia en un principio, no lanzaba el ramo si no un zapato; os imagináis porqué cambió la tradición…
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Tarta nupcial.

Se cree que el origen es romano. Se partía una hogaza de pan sobre la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad (de nuevo los cereales) y los invitados comían los trozos caídos, porque creían que traía buena suerte. Más tarde y en la Inglaterra medieval, esta costumbre se sigue, pero con ciertos cambios: los invitados llevaban dulces y tartas (estilo bizcocho) que se ponían unos encima de otros (de ahí las tartas con varios pisos) para ser bendecidos por los novios, troceados y repartidos entre los invitados.
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Lanzar arroz.

El origen de esta costumbre es asiático, donde el arroz es base de su dieta y, por lo tanto, símbolo de fertilidad. En cualquier caso, también es una costumbre romana, puesto que acostumbraban a lanzar cereales y frutos secos a los novios, por su significado de abundancia y fecundidad. Claro que me gustaría saber dónde cambió la tradición de lanzar el arroz y se convirtió en un verdadero ataque inmisericorde hacia los novios.
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Lanzar pétalos de rosa.

Es una forma de desear un matrimonio dulce y feliz a los novios. Otra versión del tradicional arroz.
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Cruzar la puerta en brazos.

Se trata de cruzar con la esposa en brazos, procurando que el primer pie que se apoye sea el derecho. Parece ser que los godos, tenían por costumbre elegir una mujer de su propia comunidad para casarse pero, si no había mujeres disponibles en ella, la "raptaban" de un poblado vecino. Los solían hacer a pie o a caballo, pero procurando que los pies de la novia no tocasen el suelo. De ahí la costumbre de pasar a la novia en brazos sin que pise el suelo. Otro de sus orígenes se sitúan en la antigua Roma, donde se consideraba un mal augurio que la novia tropezase al entrar en su nuevo hogar. También hay quien dice que la costumbre tiene como origen el entrar a la novia en la habitación nupcial en brazos para que esté descansada y dispuesta a pasar una gran noche de bodas… claro, que quien sabe lo que supone una boda, no puede creer semejante cosa; la novia seguro que estará dispuesta, pero descansada, seguro que no.
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Luna de miel.

El viaje de novios o luna de miel se cree viene de las costumbres de los pobladores con orígenes celtas de la antigua Alemania, que celebraban sus bodas durante la luna llena y, para reponer fuerzas bebían un licor de miel durante varios días después de la boda.